Lennin.

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miércoles, 30 de marzo de 2011

Comer sera muy caro: F.M.I.


“El elevado costo de la comida llegó para quedarse. El mundo quizá deba acostumbrarse a alimentos caros, aseguró el Fondo Monetario Internacional (FMI)”. Esto lo estamos viviendo en todas partes y no necesitamos que nos lo repitan. Pero el FMI no echa puntada sin hilo, ¿saben cuáles son las causas, según el conocido organismo? Los ingresos que están mejorando en los países empobrecidos. El análisis que hace el FMI es impresionante por su grosería; dice: “La tendencia alcista puede deberse sobre todo a que los consumidores en los países en desarrollo se están enriqueciendo y cambiando su dieta: recurren más a alimentos de alto contenido proteínico”.

Lo que está reclamando el organismo internacional es que, los países pobres, deben seguir siendo pobres y mal alimentados. De ese modo, los cereales, los lácteos, la carne y los aceites volverán a tener los precios anteriores, para que, en los países enriquecidos, coman bien pagando menos. De hecho, han comenzado a echarnos la culpa de la crisis que está viviendo el mundo, por el derroche en aquellos países del primer mundo.


No hay una sola mención a las razones por las que, en ese mundo de ensueños, no se cultiva comida. Es que, como todos sabemos, gran parte del maíz, ahora de la caña de azúcar y plantas oleaginosas, se usan para producir biocombustibles, en un fallido intento por bajar los altos precios de los hidrocarburos. Según los datos que se conocen, alrededor del 15% de la producción mundial de maíz se dedica a destilar etanol, que se mezcla con gasolina para los motorizados. Ya sabremos, en poco tiempo más, cuánto de girasol, colza, almendra, soya y caña de azúcar se siembra con el mismo propósito. ¡Por supuesto que, así, se reduce la oferta de alimentos!


Seguramente, siguen diciendo los analistas del FMI, las revueltas que están ocurriendo en el norte de África y el Medio Oriente comenzaron como protestas por estas alzas. ¡Pues claro que sí! Pero el FMI habla con absoluta serenidad, como si nada tuviese que ver con las manipulaciones de los países enriquecidos, para cargar la crisis mundial sobre las espaldas de los pueblos árabes y sobre las nuestras también.


Pero el FMI no se queda corto. Arremete también contra los precios de los hidrocarburos, añadiendo que los combustibles se utilizan en todo el proceso, desde la siembra hasta la distribución de alimentos. ¡Bajen los precios de los hidrocarburos, coman poco y paguen menos a sus trabajadores!, esa es la fórmula que no la dice pero resulta del análisis que hace el Fondo Monetario Internacional.


Durante mucho tiempo, los mensajes, consejos y hasta instrucciones de los organismos internacionales, fueron cumplidos estrictamente en nuestros países. En los últimos años la situación ha cambiado. Varios gobiernos de este continente han comenzado nuevas estrategias y están batallando contra las claras intenciones de hacernos pagar las consecuencias de esta crisis.


En Bolivia están pendientes las tareas para hacer frente a esta situación: alcanzar la soberanía alimentaria. Indudablemente que es una tarea de largo alcance, pero debemos poner en marcha una política que siente las bases para lograr ese objetivo en el curso de esta década.


Esa política tiene que ver con la definición de los espacios en el territorio nacional. Tierras con mejores condiciones para los cultivos y, en esta categoría, qué tipo de cultivos en cuáles áreas. Tierras adecuadas para la ganadería vacuna, ovina, de camélidos y otras. Tierras, finalmente, resguardadas para desarrollar la forestación, todo lo cual es nuestra riqueza renovable. Se menciona entre 16 y 20 millones de hectáreas cultivables, de las que estarían produciendo sólo 2 a 4 millones. Se dice que hay más de 30 millones de hectáreas con vocación ganadera y se añade que otras 15 a 18 millones de hectáreas son forestales. Son algo más de 60 millones de hectáreas de tierras aptas para una explotación renovable; 60 millones que equivalen a 600 mil kilómetros cuadrados; seguramente que los 400 mil restantes corresponden a las altas montañas, los ríos, los lagos y pantanales. Pero nadie conoce, en realidad, las cifras exactas y precisamos tener ese conocimiento para desarrollar una política agropecuaria nacional.


Esa política, de principio, requiere la vertebración del país. Caminos, caminos y nuevos caminos. Carreteras pavimentadas de la red nacional y las redes departamentales, caminos de ripio y tierra entre los pueblos, caminos de avanzada en los territorios que ni siquiera conocemos y sólo hemos visto desde el aire.


Aunque, ciertamente, ya se ha comenzado a producir trigo, que es el cereal que nos exige el mayor esfuerzo de importación y tenemos que alcanzar alrededor de 350 mil hectáreas sembradas de trigo, para cubrir la demanda actual de este alimento. Pero, a la vez, debemos desarrollar la cultura de consumo de nuestros propios cereales: maíz, quinua, cañahua, amaranto. Podemos cubrir nuestras necesidades en menos tiempo si combinamos el consumo de todos estos cereales.


La producción de aceite comestible es otra tarea que debe encararse con decisión. La diversidad de aceites que podemos producir, incluso el de oliva, sustituirían otro alto costo de importación alimenticia.


En cuanto a la ganadería, debemos desarrollarla, poniendo atención a los problemas que se presentan en el oriente y el norte del país cuando, las crecidas de los ríos, inundan extensiones inmensas de esos territorios. El agua debe ser una riqueza que nos permita vivir bien y no ser un factor de empobrecimiento de esas tierras y de sus habitantes.


Por supuesto, como todos esperamos, una nueva ley de distribución de la tierra debe estar en la base de esta política que conduzca a la soberanía alimentaria.


El Fondo Monetario Internacional no sabe y no quiere saber de estas soluciones. Por eso, precisamente, esas son las soluciones que debemos asumir como reto de todos nosotros.

sábado, 26 de marzo de 2011

Las relaciones economicas de Gadafi con los capitalistas.



Hoy existe una polémica en toda la izquierda sobre el apoyo o no a Gadafi, contra el levantamiento revolucionario que intenta derrumbarlo. El principal argumento de las corrientes que lo defienden, principalmente aquellas de origen stalinista y castrista, es que los gobiernos imperialistas están contra Gadafi y, por eso, es necesario defenderlo incondicionalmente contra la amenaza de la invasión imperialista.

Aunque estamos en contra de cualquier tipo de intervención del imperialismo, es necesario esclarecer que nuestros motivos no son los mismos que los motivos de los defensores de Gadafi. Esta intervención, con la votación de la zona de exclusión aérea por la ONU, no sería para “derrumbar a Gadafi del poder”, sino para derrotar el proceso revolucionario en curso en Libia y, así, intentar enterrar la revolución árabe, aunque para eso el imperialismo necesite librarse de su aliado.

Para mostrar las relaciones de Kadafi con los imperialismos europeos y norteamericano publicamos este estudio hecho por el ILAESE de Brasil sobre la geopolítica del petróleo. Esperamos así esclarecer a nuestros lectores sobre los reales motivos de la intervención del imperialismo en la revolución libia.

La Exxon descubrió el petróleo en Libia en 1959 en Zaltán, al oeste del país. Las exportaciones de petróleo comenzaron en 1961. El coronel Gadafi subió al poder, después de un golpe militar contra el rey Idris I, en 1969.

Siguiendo los pasos de Gamal Abdel Nasser, del Egipto, Gadafi puso en práctica el panarabismo nacionalista, expropió y nacionalizó las empresas petrolíferas extranjeras y desmontó bases militares británicas y norteamericanas instaladas en el país.

Por eso, la nación libia fue blanco de sanciones comerciales del imperialismo de 1986 hasta el 2004, que produjeron un efecto sofocante sobre la inmensa mayoría del pueblo y sólo fueron eliminadas con la apertura del territorio libio a las multinacionales a través de la creación de un modelo de explotación y de producción de petróleo favorable a los negocios de las Big Oil de Europa y de los Estados Unidos de América.

El hijo de Gadafi, Saif, fue el principal articulador neoliberal de Libia. Él ofreció un mayor acceso al capital, incentivos fiscales y privatización. En concordancia con un informe de abril de 2010 del gobierno de Libia, el régimen privatizó 110 empresas públicas estatales en los últimos diez años. El mismo informe promete privatizar el 100% de la economía de Libia a lo largo del tiempo. [1]

En el 2004 Inglaterra firmó el “Acuerdo en el Desierto”, que preveía miles de millones en contratos de explotación de petróleo en el país. En agosto de 2004 una subasta de 4ª ronda ofrecía 15 áreas de explotación, con la participación de 56 empresas y el registro de 104 propuestas.

En el 2006, los EUA removieron a Libia de su lista de estados que patrocinan el terrorismo. Con eso, Gadafi se abrió camino para la explotación de petróleo libio por las empresas de petróleo de los EUA. Una serie de reformas para liberalizar la economía y abrir el país al capital internacional fueron realizadas, dando como resultado numerosos contratos con empresas multinacionales.

Entraron así: Amerada Hess, Canadian Occidental, la Chevron-Texaco, la CNPC, Indian Oil Corp, Liwa (EUA), Nimr Petróleo (Arabia Saudí), OMV, Occidental, ONGC, Petrobras (Brasil), PetroCanada, Óleo del Mar Rojo Corp (Canadá), Repsol, Shell, Verenex, Total, la Wintershall (Alemania), la Woodside (Australia).

La empresa estatal libia, National Oil Corporation (NOC), tiene poco peso, a pesar de estar aún bajo control estricto de Gadafi, y realiza "joint ventures" con la ConocoPhillips, Marahton y Hess.

Gracias a esos negocios, Libia tiene una balanza comercial positiva de US$ 27 mil millones por año y una renta per cápita de US$ 12 mil, seis veces mayor que la de Egipto. Tiene el mayor IDH de África y el cuarto mayor PIB del continente.

Desde el 2004, Libia registra tasas de crecimiento favorables, con un crecimiento estimado del PIB del 10,6% en el 2010, con una economía totalmente dependiente del petróleo que, en consonancia con el FMI, representó más del 95% de los ingresos de las exportaciones en el 2010.

El petróleo bruto y sus derivados refinados en Libia son exportados hacia los países imperialistas y asiáticos. En contrapartida, los productos importados de los países imperialistas por el gobierno de Gadafi incluyen máquinas, equipos de transporte, alimentos y bienes manufacturados, además de muchas armas.

Pero, a pesar de ser el sector petrolífero de Libia, de lejos, el más importante en términos de ingresos nacionales, esto no se traduce en el incremento de la calidad vida de la inmensa mayoría del pueblo libio. El desempleo, por ejemplo, es del 30% y llega a 40% entre los más jóvenes.

En virtud de su antigua influencia sobre las masas, así como por el hecho de controlar un enorme aparato de seguridad, Gadafi abrió las cortinas a una mayor penetración económica del país para las Big Oil.

A partir de esa situación, Gadafi se convirtió en uno más de los agentes del imperialismo esparcidos por el mundo. El resultado ha sido graves violaciones de los derechos humanos, con ejecuciones sumarias y torturas, para contener la insatisfacción del pueblo libio.

Geopolítica del petróleo

A partir de enero del 2011, las reservas de gas natural de Libia fueron estimadas en 54,7 billones de pies cúbicos. Posee las mayores reservas de petróleo de África. Cerca del 80% de las reservas probadas están localizadas en los sedimentos de Sirte. La cuenca de Murzuq brinda un 25% de la producción y el resto proviene de la región de la costa, cerca de Trípoli.

El objetivo inmediato es la construcción de una nueva refinería para procesar el petróleo de Murzuq, y otra debido a la extracción anticipada de petróleo de Sebha. Una refinería en Misurata, exclusiva para exportación, con capacidad de 200 mil barriles de petróleo por día, también tiene su construcción prevista.

Con eso, la producción puede llegar a 3 millones de barriles diarios (mbd) para el 2013. Ese es el objetivo, aumentar la exportación de petróleo hacia los países imperialistas. El país casi duplicó sus exportaciones de gas natural en tres años.

Libia tiene costos de producción bajos, petróleo de buena calidad y campos próximos a las refinerías y mercados de Europa. El de mejor calidad (más liviano) es vendido a Europa y Estados Unidos, mientras que el pesado es exportado hacia los mercados asiáticos.

La revolución libia aumenta la crisis en Europa

Libia exporta cerca de 1,1 millón de barriles por día y es el tercer productor de petróleo de África. Responsable por el 2% de la producción mundial, 90% de sus exportaciones se dirige hacia los países europeos y un tercio a Italia, lo que explica el apoyo de Berlusconi a Gadafi.

Además de eso, la empresa italiana ENI, la mayor operadora de petróleo en Libia, compra gas natural de Libia desde hace décadas. La BP (Inglaterra), Repsol YPF (España) y Total (Francia) son otras que operan en Libia.

Sustituir esta exportación por la distante Arabia Saudí exigiría más navíos, más tiempo, y más costos.

Con la revolución, la producción y exportación de petróleo y derivados están prácticamente paralizados, a pesar de que ambos lados del conflicto garanticen que no reducirán la producción de las regiones que controlan.

Diversas compañías de petróleo anunciaron la suspensión de sus operaciones y la retirada de los funcionarios y familiares de Libia. La española Repsol-YPF suspendió sus operaciones por que las condiciones no eran seguras. Fue seguida por la Wintershall, subsidiaria de la Basf, y la BP, que anunciaron la suspensión temporal de las operaciones. La noruega Statoil, la austríaca OMV y la anglo-holandesa Shell, la francesa Total y la rusa Gazprom están siguiendo el mismo camino, y ni que decir de los 30 mil trabajadores chinos semi-esclavos de compañías de petróleo y de la construcción civil.

La Eni redujo su producción a la mitad. Con eso, la producción bruta total cayó de 1,6 millón de barriles diarios a 850 mil, según relatos de los productores occidentales.

La mayoría de los puertos de Libia - principal plataforma de exportación - también fue cerrada debido a la falta de personal o a las interrupciones de producción.

El gaseoducto de gas natural en el Mediterráneo, desde Libia y de la isla italiana de Sicilia, fue desactivado, sin orientación de cuándo se puede volver a bombear.

La industria de petróleo de Libia está en caos - y no se sabe cuándo va a terminar.

La Asociación Internacional de Energía (AIE) informó que las refinerías europeas tienen stocks solamente hasta el fin de marzo. Esta situación está llevando a un nuevo aumento del precio del barril de petróleo, que ya rebasa los US$ 100, y los economistas hacen la previsión de una nueva recesión, principalmente en los países no productores, por eso la desesperación del imperialismo por un desenlace rápido.

Petrodólares por armas

Pero las relaciones de Gadafi con el imperialismo no se dan sólo a través del comercio de petróleo. El imperialismo también le suministra armas libremente.

Italia concedió a Libia licencias de exportación de 112 millones de euros en armamento y 108 millones de euros para aviones militares, los mismos que bombardean al pueblo libio.

Malta es el segundo mayor exportador, con un lote de 80 millones de euros de armas de pequeño porte y Alemania, en tercer lugar, con 53 millones de euros en licencias, principalmente para equipamientos de interferencia electrónica, usados para interrumpir señales de celulares, internet y comunicación GPS. Gran Bretaña exporta gas lacrimógeno, munición de control de multitudes, municiones de armas portátiles y lanzadores de proyectiles, además de que sus oficiales de policía viajan frecuentemente a Trípoli para entrenar a la policía Libia.

La Brigada Khamis tiene medios de comunicación y sistemas de datos valorados en US$ 165 millones, suministrados por Inglaterra. Las Unidades del Servicio Aeroespacial (SAS) están directamente involucradas en la formación de las Fuerzas Especiales de Libia. Irónicamente, las mismas que estaban implicadas en la lucha contra el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que ya recibió ayuda de Gadafi. Gran Bretaña también fue responsable por el envío de vehículos armados con cañones de agua y furgonetas antidisturbios, identificados en la represión a la ciudad de Benghazi.

El imperialismo sostiene a Gadafi

Gadafi mantiene el control del oeste y está atacando la revolución en el este, sostenido e impulsado por los millones de dólares de los ingresos de exportación de petróleo para los países imperialistas.

Los pagos por las exportaciones de petróleo continúan siendo hechos en el Banco Central de Libia, bajo control de Gadafi.

Por el petróleo exportado en una quincena, durante el conflicto, fueron depositados cerca de US$ 770 millones (550 millones de euros).

Por eso, la Federación Internacional de los Trabajadores de la Industria Química, Energía y Minas, presentó una solicitud a las empresas multinacionales del petróleo y a las industrias de productos químicos para que suspendan estos pagos.

A pesar del genocidio contra el pueblo libio, Barak Obama no había condenado Gadafi hasta 23 de febrero. Y ahora el imperialismo espera el desenlace de la ofensiva de las fuerzas de Gadafi para tomar alguna decisión de intervención.

Los lazos entre Italia y Libia fueron reforzados después de la firma, en agosto de 2008, de un acuerdo histórico para indemnizar las consecuencias del colonialismo italiano (1911-1942) con US$ 5 mil millones en 25 años. El llamado "pacto de amistad" incluyó una solicitud de disculpas solemne de Italia por el periodo de la colonización, que asesinó a 100 mil personas de una población de 800 mil.

En intercambio, el régimen de Muamar Gadafi invirtió los petrodólares en empresas italianas, como la FIAT, de la cual llegó a poseer el 10% de las acciones. La mayor inversión de Libia es el UniCredit. A finales de 2008, en plena crisis financiera mundial, el Banco Central libio compró acciones del mayor banco italiano, que estaba en serios problemas. Con la ayuda del fondo soberano Libyan Investment Authority (LEIA), Libia se hizo el mayor accionista de UniCredit (con 7,582%), actualmente uno de los mayores bancos de Europa.

Desde enero de 2011 el gobierno libio es dueño del 2,01% del grupo aeronáutico y de defensa Finmeccanica, controlado por el Estado italiano. Libia tiene también casi 0,5% de la empresa de petróleo ENI. Posee 22% de la empresa textil Olcese y 7,5% del club de fútbol Juventus. En junio de 2009, una empresa controlada por la Compañía Árabe de Inversión Extranjera adquirió una participación del 10% en Comunicaciones Quinta, de la cual el accionista mayoritario es Berlusconi. Según el periódico económico Il Sole 24 Ore, el valor de las acciones del gobierno de Gadafi en Italia alcanza 3,6 mil millones de euros.

Además del barato petróleo libio, muchas empresas italianas de construcción firmaron contratos para la construcción de carreteras, universidades, ferrocarriles y hoteles, lo que ha beneficiado a Italia con una lluvia de "petrodólares".

Italia es el mayor socio comercial de Libia: en 2009 había un total de 180 empresas italianas activas en Libia, donde viven 1.500 italianos.

Pero no son solamente los italianos ganan mucho en Libia. Cerca de 150 empresas británicas establecieron presencia en este país desde que Europa suspendió las sanciones económicas. Entre ellas, los principales minoristas como la Marks & Spencer, Next, Monsoon Accessorize y empresas como la AMEC (ingeniería), y Biwater (tratamiento de residuos), aprovechándose de la ola de gastos de infraestructura, con un costo estimado de 310 mil millones de libras en una década.

En Inglaterra, cuando el Partido Laborista estaba en el gobierno, también se convirtió en un importante socio comercial.

Saif declaró al periódico británico Daily Mirror, en junio de 2010: “Tony Blair tiene una excelente relación con mi padre”. Blair es considerado un consejero de confianza para la Libyan Investment Authority. Con eso, las exportaciones británicas para Libia subieron cerca de 930 millones de euros en los últimos años.

[1] How Gaddafi became a Western-backed dictator: Como Gaddafi se hizo un dictador apoyado por los Occidentales, por Peter Boyle

sábado, 19 de marzo de 2011

El oportunismo de EE.UU..



No se puede dejar de denunciar las verdaderas razones que mueven a EE.UU. al aplicar su estrategia de política exterior, denominada Poder Inteligente, que no es más que la combinación de la aplicación de la fórmula del Poder Duro o poder de las armas y del Poder Blando, entiéndase la diplomacia pública como herramienta de subversión y desestabilización en los países “adversarios” o “amigos”, según sus intereses políticos o económicos.

De lo que se trata es de utilizar el Poder Inteligente, de manera que se apliquen el poder blando y el poder duro de forma casuística, de forma combinada, la dosis de cada uno dependerá de la condiciones, el momento y el país en particular, pero siempre presentando a los EE.UU. como el “salvador”, cuando su verdadero propósito es subvertir, realizar injerencia en los asuntos internos de los países, establecerse en sus territorios y apoderarse de sus recursos, violentar su soberanía e independencia. En una palabra fortalecerse como imperio.

Esta estrategia macabra, enmascarada en un nombre que pudiera ser polémico pero que realmente da la medida de cómo el Imperio norteamericano pone a todos los expertos en política, en función de edulcorar su política exterior mediante un nombre que suene agradable: Poder Inteligente. Esa es la política que han utilizado las diferentes administraciones norteamericanas con mayor o menor dosis de Poder Duro o Poder Blando, según el momento o el criterio de quienes estén en la presidencia.

El actual presidente, Premio Nobel de la Paz, asumió el Poder Inteligente, al que se le ha dado en llamar Doctrina de Obama, pero para nada se diferencia de lo aplicado por las administraciones anteriores, como no sea su discurso enmascarando la realidad de los intereses que se esconden detrás de las acciones de la política exterior de su administración. Como siempre de forma oportunista y aprovechando la situación creada en los países árabes, EE.UU. ha identificado la oportunidad perfecta para “asegurar sus intereses” en Libia.

Lastimosamente, sin pretender enjuiciar las acciones del presidente Gaddafi, hay que recordar como decía el Che que “al imperialismo, ni un tantico así”. Fidel en sus Reflexiones advertía: “Vemos con claridad que la preocupación fundamental de Estados Unidos y la OTAN no es Libia, sino la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe que desean impedir a cualquier precio.” “Es un hecho irrebatible que las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN con Libia en los últimos años eran excelentes, antes de que surgiera la rebelión en Egipto y en Túnez.” “En los encuentros de alto nivel entre Libia y los dirigentes de la OTAN ninguno de estos tenía problemas con Gaddafi.

El país era una fuente segura de abastecimiento de petróleo de alta calidad, gas e incluso potasio. Los problemas surgidos entre ellos durante las primeras décadas habían sido superados.” “Se abrieron a la inversión extranjera sectores estratégicos como la producción y distribución del petróleo. “ “La privatización alcanzó a muchas empresas públicas. El Fondo Monetario Internacional ejerció su beatífico papel en la instrumentación de dichas operaciones.” “…por qué quieren ahora invadir Libia y llevar a Gaddafi a la Corte Penal Internacional en La Haya.” “Lo acusan durante las 24 horas del día de disparar contra ciudadanos desarmados que protestaban.

¿Por qué no explican al mundo que las armas y sobre todo los equipos sofisticados de represión que posee Libia fueron suministrados por Estados Unidos, Gran Bretaña y otros ilustres anfitriones de Gaddafi?”

Preguntémonos, ¿por qué Libia dejó de estar en la lista de los países que EE.UU. califica como “patrocinadores del terrorismo”?; ¿por qué ahora ya no es aliado y acusan a Gaddafi de agredir a su propio pueblo? Hay una gran dosis de mentiras y cinismo por parte de las potencias a través de sus herramientas mediáticas, que han preparado el terreno para tratar de justificar lo injustificable, la decisión de la o­nU para una acción militar en Libia y una zona de exclusión aérea, en un país soberano, miembro de las Naciones Unidas.

Es decir oportunistamente, intentan ingresar por la fuerza a territorio libio en virtud de “hacer respetar los Derechos Humanos”. Qué derechos humanos? ¿Les ha interesado alguna vez a las potencias imperialistas miembros y decisores de las acciones de la o­nU, cuando se masacran seres inocentes como consecuencia de las guerras de EE.UU. en Iraq, Afganistán; cuando el más fiel representante del imperio yanqui, Israel, asesina a diario niños, mujeres, ancianos palestinos, cuyo único delito es reclamar el legítimo derecho de recuperar su territorio arrebatado mediante la fuerza de las armas por el gendarme israelí?

No hay que llamarse a engaño, toda la política exterior de EE.UU. y de sus más fieles aliados, está perfectamente calculada a través de la doctrina denominada Poder Inteligente. Dar el zarpazo o la zanahoria, según el momento lo requiera o lo propicie, para hacer valer sus ambiciones de poder y de gendarme internacional contra los países que pongan en peligro los intereses de su esencia imperial.

No obstante, los pueblos se rebelan, particularmente en la actual coyuntura, las masas desposeídas árabes que sufren las consecuencias del alza de los alimentos, la escasez de agua, las áreas desérticas y la pobreza generalizada del pueblo que contrastan con los enormes recursos derivados del petróleo que poseen los sectores privilegiados y las potencias económicas extranjeras inversoras mediante el saqueo de este valioso recurso natural. Como acertadamente afirmara Fidel Castro en sus reflexiones: “La política de saqueo impuesta por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en el Oriente Medio entró en crisis.” “Van a tratar de sacarle el máximo provecho a los lamentables sucesos de Libia.”

Añadía Fidel: “Nadie en el mundo estará nunca de acuerdo con la muerte de civiles indefensos en Libia o cualquier otra parte. Y me pregunto: ¿aplicarán Estados Unidos y la OTAN ese principio a los civiles indefensos que los aviones sin piloto yankis y los soldados de esa organización matan todos los días en Afganistán y Pakistán?” “Es una danza macabra de cinismo” Y aludiendo a lo expresado por Fidel: “De cualquier forma, el papel de Obama es bastante complicado. ¿Cuál será la reacción del mundo árabe y musulmán si la sangre en ese país se derrama en abundancia con esa aventura? ¿Detendrá una intervención de la OTAN en Libia la ola revolucionaria desatada en Egipto?” Señor Presidente Obama, Premio Nobel de la Paz, reflexione si su Doctrina de Poder Inteligente, podrá esta vez erradicar la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe. .

miércoles, 16 de marzo de 2011

Pobre Mexico.



1. Hoy somos un país dependiente, sumiso y jodido pero, ¿de qué nos quejamos con gran enojo, por qué tanta alharaca, si siempre lo hemos sido? Desde que en 1821 firmamos el acta de independencia respecto a España los ingleses y los gringos (éstos usando al embajador Joel Poinsett y la Doctrina Monroe, comenzaron a intervenir y a someternos a sus intereses. ¿Se olvida que las logias masónicas, escocesa y yorkina -ésta que dirigía el embajador yanqui Poinsett- funcionaron como verdaderos partidos al servicio de Europa y de los Estados Unidos? ¿Puede olvidarse la guerra de Texas y luego la invasión yanqui de 1847-48 que sometió a todo el país, que sufrió el izamiento de la bandera gringa en el Zócalo de la ciudad de México y que luego mediante acuerdos firmados obligó a México a entregar más de la mitad del territorio nacional? ¿Acaso no desde entonces los yanquis nos impusieron su modelo de país?.

2. ¿Puede silenciarse que el mismo Juárez tuvo que agradecer el apoyo yanqui durante la llamada guerra de Reforma (1858-60) contra los conservadores y la iglesia y firmar con ellos el llamado Tratado Mc Lane -Ocampo de 1859 que otorgaba privilegios al gobierno yanqui cuyo cobro quedó pendiente en la historia? ¿Puede por otro lado olvidarse que la misma dictadura de Porfirio Díaz despojó a indígenas de tierras comunales -siguiendo las mismas leyes juaristas de Reforma, las de desamortización y nacionalización- que dieron paso al terrible latifundismo porfiriano que privilegio a terratenientes extranjeros, entre ellos yanquis? Hasta aquí me he referido al siglo XIX recordando, a vuelo de pájaro, sólo sucesos muy conocidos sin olvidar otros como la solicitud al gobierno gringo de los hacendados yucatecos para que ingresen a México para asesinar indígenas rebeldes de la llamada guerra de Castas.


3. ¿Se olvida que los yanquis ayudaron a derrocar a Díaz porque éste impulsaba capitales europeos para evitar el dominio total de los Estados Unidos? Después, ya nadie puede olvidar los sucesos de la llamada Decena Trágica (del 9 al 19 de febrero de 1913) cuando el embajador de los Estados Unidos organizó el derrocamiento del presidente y vicepresidente de México y su asesinato posterior. ¿Podría silenciarse que durante dos años (de 1914 a 1916) barcos de guerra yanquis intimidaron desde aguas veracruzanas a México para que la futura Constitución política de 1917 no tocara intereses yanquis en México? ¿Y todas las presiones yanquis exigiendo la renuncia de Carranza a la Presidencia, así como los llamados Tratados de Bucareli y de Huerta-Lamont (1923) para obligar a Obregón a hacer concesiones sobre propiedades del subsuelo a cambio de que sea reconocido por el gobierno estadounidense?


4. De 1926 a 1929 la gran guerra civil cristera sacudió a México porque la iglesia no estaba de acuerdo con la Constitución, a la que acusaba de persecutoria. Fue una guerra terrible en la que murieron muchos miles de indígenas levantados contra el gobierno provocador de Calles pero también manipulados por el clero y la derecha nacional. Los Estados Unidos no dejaron de operar haciéndose pasar de imparciales cuando armaban a los dos bandos. El embajador yanqui se movía como pez en el agua y luego apareció como el concertador de la paz en 1929. ¿Puede olvidarse que la entrada de México a la guerra en 1941 respondió a requerimientos yanquis que también ese año, después de armar a “aliados” y alemanes, se lanzaron para destruir al enemigo, pero sobre todo para intimidar al mundo con las bombas atómicas arrojadas en Hiroshima y Nagazaki sin ninguna necesidad?


5. Terminada la gran guerra (1939-45), al siguiente año asumió el gobierno de México Miguel Alemán, convirtiéndose en el sexenio más entregado a los planes imperialistas de los Estados Unidos. Alemán fue el primer gobierno de México hecho al modelo yanqui y fue el que se encargó de abrir de par en par las puertas de México a las necesidades de los gringos. Fue tan grande el entreguismo que en su sexenio (1946-52) las películas, la radio y la TV (que apenas nacía), tenían como contenido películas, música, publicidad, inversiones, etcétera, con las que se reafirmó el modelo de vida de los Estados Unidos. De tal manera que cuando López Mateos asumió el gobierno (1958-64) quisieron obligarlo a condenar la revolución cubana y a romper relaciones con ella, tal como lo hicieron todos los países de América; el presidente demostró dignidad y ese acto le dio mucho prestigio internacional. Luego fue un Echeverría Álvarez y un poco López Portillo.


6. Pero la política del país y su dependencia respecto a los Estados Unidos se hace ya total a partir de 1982 con la implantación del neoliberalismo y la privatización abierta. Los gobiernos del PRI (De la Madrid, Salinas y Zedillo) y los del PAN (Fox y Calderón) gobernaron sus sexenios como agentes yanquis en la Presidencia. En 1982 los yanquis, por medio del Fondo Monetario Internacional -ante la profunda crisis económica de México provocada esencialmente por el desplome de los precios del petróleo- le impusieron al país una llamada “Carta de Intención” donde lo obligaban a obedecer una serie de lineamientos privatizadores, de suspensión de inversión social y de venta de las empresas estatales con el fin de que el Estado se “adelgacé” vendiendo todo a los capitalistas privados. Al gobierno mexicano sólo le ha quedado obedecer todas las indicaciones del gobierno yanqui recibiendo un presupuesto totalmente atado.


7. Como podrá verse en esta relación esquemática y muy general de intervenciones yanquis que desde 1821 ha sufrido México. No ha existido ni un solo gobierno que se plante frente a los yanquis para exigir respeto a la soberanía e independencia del país. Algunos presidentes como Cárdenas, López Mateos, Echeverría y López Portillo salieron con discursos independistas y de apoyo -aunque fuera tibios- a luchas antiimperialistas de los pueblos; pero desde el embajador Joel Poinsett hasta el actual Carlos Pascual no han dejado de intervenir en México pensando en que son el otro gobierno de la nación. Así como hace unos días los yanquis introdujeron dos mil armas a México y el día de ayer 13 de marzo el embajador yanqui se trasladó a Ciudad Juárez para ordenar a militares mexicanos y yanquis lo que debían de hacer. El gobierno de Calderón apareció como inexistente. ¿Quién manda en México?.

sábado, 12 de marzo de 2011

Libia.



A medida que se desarrollan los acontecimientos en el norte de África, la supuesta y “espontánea” revuelta en Libia va tomando forma, en el escenario van haciendo acto de presencia quiénes son los que están detrás tanto de la revuelta en Libia como las de Egipto y Túnez... También los objetivos van quedando, si se quiere, manifiestamente claras. Se están poniendo sobre la mesa las piezas que el imperio quiere que estén y se muevan, que son en definitiva, las que han estado jugando en el tablero del norte de áfrica, entonces ¿quiénes comenzaron las revueltas?

Si las primeras, que todavía siguen, no han conseguido el todo por el cual se movilizaron; cambios - reales en el gobierno y sobre todo - en el estatus quo del sistema neoliberal y servil al imperio yanqui, ese status se mantiene. En Libia, parecía que las manifestaciones correspondían a la inevitable inercia de los pueblos árabes, luchas espontáneas. Sin embargo, transcurridos ya tres semanas del inicio de dichas protestas empiezan a salir quién está - y han estado - movimiento las piezas de ese tablero desde sus inicios dentro de Libia.

El gobierno gringo, la CIA…, le siguió la ONU y por supuesto la OTAN. La Unión Europea, como siempre, sólo sigue las órdenes de los gobiernos norteamericanos. Si ellos dicen invadir - y decir eso significa decir guerra - nadie, ningún país de la Unión, objeta lo contrario. Si es cierto que de vez en cuando aparece alguna voz discordante dentro de la Unión europea pero sólo es una mera pantomima, la invasión ya está en marcha, ese era uno de los objetivos desde que se iniciaron las dizque revueltas populares en Liba, ahora la mayoría de países sólo están esperando el pistoletazo de salida y, esa la dará, como no, la ONU.

China es uno de los más perjudicado desde el punto de vista económico en este macabro juego de invasiones y guerras que los gringos se empeñan en imponerle al mundo. La economía china necesita de materias primas. Y los gringos, que viven uno de los peores momentos de su economía no hacen más que invertir en armas - y por ende - en guerras para que su pírrica economía interna salga a flote. Ellos son los que quieren el control de las riquezas naturales que posee Libia porque sólo así seguirán sintiendo los dueños del mundo.

China y Rusia se oponen a invasión que están preparando los gringos y sus compinches europeos. Sin embargo, allí anda ya la “diplomacia” gringa convenciendo y ofreciendo parte de la tarta una vez que se invada al país. Que no se nos olvide que tras una invasión siempre hay víctimas inocentes, y las hay por miles, cientos de miles, el caso de Irak es sangrante, un millón, y nadie ha llevado al penal internacional de la haya a quienes estuvieron detrás de las mentiras que se dijeron en su momento, Bush, Aznar y Blair y que son los máximos responsables de tan execrables crímenes.

Si hay una invasión, cosa muy probable por cómo se están desarrollando los acontecimientos en el mundo, habrá miles de víctimas y esas serán responsabilidad sólo de aquellos que amparándose en mentiras, falacias y un sinfín de estratagemas jurídicos internacionales para que no sean llevados a ningún penal internacional. Otra vez, como ocurre con Irak, los culpables se pasearán por el mundo, dando conferencias.

Se imaginan que las revueltas populares que están ocurriendo en Wisconsin y otros estados de los Estados Unidos. Un país extranjero alentara a los manifestantes a derrocar al gobierno, las revueltas tomaran un camino más violento y a la vez se les suministrara armas, ¿qué haría o que diría el gobierno? O que la guardia nacional del imperio reprimiera y asesinara a cientos de los que se manifiestan. Y que, a iniciativa de la comunidad internacional exigieran al gobierno yanqui y a su presidente Obama, que dejarán el país, y, si no lo hicieren, se les prohibiría volar en su espacio aéreo para luego, un grupo de países de esta comunidad internacional entrara con miles de soldados a defender a los que mueren en la represión ¿Qué haría o que diría el Gobierno? Sin embargo eso no ocurre en los Estados Unidos…, eso mismo ocurre pero en Libia. Esto sólo es ficción. Lo que nos queda es la realidad y en ella es donde tenemos que seguir denunciando las mentiras que se dicen a diario en los medios y sobre todo oponernos a una invasión militar al país.

martes, 8 de marzo de 2011

Nestor Kohan: "Un mirada desde America Latina".



Recientemente, en febrero del 2011, Néstor Kohan, integrante de la Cátedra Che Guevara de Argentina, ha participado de varias conferencias y clases en distintas ciudades de la península ibérica (Madrid, León, Vigo, Compostela, Barcelona, Donostia, Bilbao, Cadiz, Granada, etc.), discutiendo con distintas organizaciones de izquierda y universidades populares algunas tesis de su libro Nuestro Marx [Caracas, Misión Conciencia, 2011]. La siguiente es una entrevista sobre sus impresiones.

- ¿Como caracteriza la situación de la Argentina actual?

- La situación política argentina está atravesada por un campo de tensiones irresueltas donde la burguesía ha logrado estabilizar (relativamente) el capitalismo, luego de la gran rebelión popular de diciembre de 2001. En aquel período se experimentó, a través de una serie de revueltas populares masivas, una crisis de hegemonía del conjunto de la clase dominante local (no “nacional” sino local, pues sus integrantes carecen de un proyecto serio de nación y de país). Entonces el Estado argentino ingresó en una debacle de cesación de pagos, se confiscaron con desfachatez los depósitos de los pequeños ahorristas (las grandes firmas fueron advertidas y sacaron previamente su dinero de los bancos), se masificó aún más el desempleo estructural, explotaron geométricamente los índices de pobreza e indigencia y se produjo un derrumbe industrial. Todo en medio de una crisis orgánica del capitalismo argentino, agudizada por un neoliberalismo extremo en la política económica.

Diez años después los principales partidos políticos históricos de la burguesía han logrado aminorar la protesta popular, reencauzar energías, reclamos y desobediencias dentro de las instituciones estatales de la república burguesa parlamentaria (que es algo bien distinto de una auténtica democracia de base, participativa, sustentada en el poder popular). De este modo la burguesía logró religitimar dichas instituciones. Siempre dentro del marco de la dependencia del sistema mundial capitalista. En ese contexto, las principales fracciones de la clase dominante y sus expresiones políticas se disputan, con matices diferenciales dentro del horizonte compartido del mercado y la acumulación de capitales, la hegemonía.

El gobierno de Cristina Kirchner, continuidad del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, no ha modificado las columnas vertebrales que estructuran la dominación social del capital. Con una retórica aparentemente «progresista», pero siempre dentro del clientelismo tradicional del Partido Justicialista (PJ), el matrimonio Kirchner ha realizado un abanico de gestos poco simpáticos para el establishment (algunos juicios a antiguos represores fascistas de las Fuerzas Armadas y la policía, apelaciones discursivas a la sensibilidad cultural de izquierda y los derechos humanos, el nombramiento de varias ministras mujeres, guiños al gobierno de Hugo Chávez, apoyo y enlace con otros gobiernos latinoamericanos en la diplomacia del MERCOSUR, etc). Eso le ha valido cierto consenso —como pudo observarse en el sepelio de Néstor Kirchner— en una nueva generación de jóvenes que no vivió el clima rebelde del 2001.

Pero esos gestos simbólicos, simpáticos y seductores, no modificaron un milímetro la estructura económica de fondo del país, el enriquecimiento continuado de las grandes empresas y los privilegios históricos de los millonarios, muchos de ellos aliados en sus negocios, concesiones y adjudicaciones con el gobierno. Las grandes empresas extractivas continúan apropiándose de los principales recursos naturales y la agricultura argentina es hoy una inmensa empresa capitalista de soja trangénica que destruye la naturaleza, mientras se continúan derivando fondos estatales para seguir pagando la ilegítima y eterna deuda externa. Las principales empresas transnacionalizadas que se enriquecieron con los presidentes Menem y De la Rua —neoliberales ortodoxos— hoy continúan facturando millones. Como si ello no alcanzara, Cristina Kirchner impulsó y finalmente logró que se apruebe —a pedido expreso del gobierno de Estados Unidos— una Ley denominada «Antiterrorista» que como todo el mundo sabe sólo tiene por finalidad amenazar, disciplinar y prevenir cualquier posibilidad futura de protesta radical. La zanahoria amable de los “gestos simbólicos” siempre viene acompañada de la amenaza (potencial o real) del garrote estatal. La zorra y el león, el consenso y la violencia. Un doble juego pendular que siempre ha caracterizado al peronismo, como a tantas otras experiencias populistas latinoamericanas (en ese sentido el peronismo no es un “enigma irresoluble e incomprensible”, según lo caracterizan algunos superficiales ensayistas y académicos norteamericanos, sino un fiel producto de la ya tradicional política latinoamericana del siglo XX). Más allá de toda retórica “nacional” continúa existiendo un modelo extractivo, exportador y dependiente, como antaño.

La oposición al gobierno es aún más regresiva y desvergonzadamente reaccionaria. Esa modalidad constituye un matiz que no puede obviarse. Comparte exactamente el mismo modelo económico del gobierno pero ni siquiera acepta sus “gestos simbólicos” progresistas o democráticos (los juicios a antiguos represores, la aprobación del matrimonio igualitario, el justo cuestionamiento contra algunos monopolios tradicionales de comunicación, la incorporación del movimiento de derechos humanos dentro del panteón oficial, etc). Dicha oposición, partidaria del “orden” y la “mano dura”, constituye la continuidad del videlismo [referencia a las bases de apoyo civiles de la dictadura militar -1976 / 1983- del general Jorge Rafael Videla] en una versión aggiornada, es decir, representa a la vieja Argentina de la burguesía empresarial-terrateniente, pacata, conservadora, colonial y represiva.

En esa dualidad bipartidista se mueve la política burguesa, institucional y oficial, en Argentina.

- ¿Y la izquierda?

- En nuestra opinión la izquierda argentina, a pesar de sus esfuerzos militantes y su abnegación que nadie puede poner en duda si tiene un mínimo de sinceridad, se encuentra muy dividida y fragmentada. Luego de la feroz y sangrienta represión genocida de 1976, la izquierda argentina no ha logrado ponerse de pie y menos aún disputar el poder (no un par de cargos parlamentarios o municipales sino el poder). Actualmente, desde nuestro punto de vista, la izquierda organizada está atravesada por tres grandes vertientes: (a) la izquierda institucional afín al gobierno, (b) la izquierda institucional opositora al gobierno y (c) la izquierda no institucional ni parlamentaria.

La primera (a) apela a la vieja retórica “nacional-popular” pero en una época histórica donde los pocos fragmentos deshilachados de la llamada “burguesía nacional” (en realidad convendría denominarla “burguesía autóctona o vernácula”, pues carece de un proyecto de nación independiente) están absolutamente transnacionalizados y subordinados al gran capital. Su retórica es muy atractiva pero no tiene por detrás sustento social. A pesar de la frivolidad del posmodernismo, un discurso que gira en sí mismo, sin sujeto social y político, no tiene viabilidad histórica. Esta fracción va a remolque del gobierno y del Estado, ocupando, en el mejor de los casos, puestos ministeriales políticamente intrascendentes que no deciden las grandes políticas.

La segunda vertiente (b) mantiene una retórica aparentemente subida de noto, con ademanes “radicales” pero en última instancia sigue el pie de la letra, sin sacar jamás los pies del plato, el orden republicano electoral parlamentario. Como esta franja política privilegia la participación electoral a cualquier precio y a toda costa, sus grandes disputas se originan muchas veces en quien encabeza las listas…, lo cual deriva en un desgranamiento al infinito, incomprensible para los sectores populares a los que intenta apelar. En algunos pocos casos, no en todos, esta fracción ha sido remolcada por la oposición derechista, lo cual le ha generado cierto desprestigio social.

La tercera corriente (c) es la más radical porque pretende ir no contra un gobierno sino contra todo el orden político estatal. Esta vertiente es en términos históricos heredera de la insurgencia de los años ’60 y 70, aniquilada a sangre y fuego, picana y capucha, tortura y exilio, por la burguesía argentina y el imperialismo norteamericano. Pero si somos realistas, debemos reconocer que lamentablemente hoy se encuentra demasiado debilitada, fragmentada, sin capacidad real de convocatoria para el conjunto de los sectores populares. Actualmente, luego del reflujo posterior al 2001, esta expresión de la izquierda —que no es homogénea ni políticamente compacta— se encuentra bastante aislada. Al menos si continuamos con el reflujo político popular que en términos generales se vivencia en Argentina. Hay que reconocerlo si se pretende superar esa situación y no enamorarse ingenuamente de los propios discursos. Quizás una de sus principales deficiencias consista en su visión cortoplacista. Cuesta mucho pensar en términos estratégicos cuando la burguesía te acorrala y te aísla, cotidianamente, luego de haber aplastado (incluso físicamente) a las principales organizaciones de este espectro ideológico.

Sin ánimo de catequizar ni evangelizar a nadie, de las tres opciones, consideramos que la más válida es la tercera, pero a condición de contar con una estrategia política a largo plazo, que pretenda ir más allá de lo inmediato, recuperando la estrategia de las insurgencias de los años ’60 y ’70 pero sin engañosas nostalgias ni folklorismos caricaturizados, con la mente puesta en el siglo XXI y en la nueva juventud argentina y latinoamericana.

Habría quizás una cuarta (d) expresión de la izquierda argentina donde se podría ubicar a una izquierda no organizada, inorgánica, dispersa en el conjunto social, atravesando incluso formaciones sociales y culturales de lo más diverso. Sería difícil medir —sobre todo a partir de las urnas— la amplitud de esta cuarta expresión de la izquierda que suele aflorar al primer plano en los momentos de crisis aguda (como en el 2001) para volver luego a la sombra. No tenerla en cuenta es suicida si uno pretende implementar una posición radical y al mismo tiempo políticamente eficaz. Desarrollar una estrategia de hegemonía, radical y a largo plazo, implica no perderla nunca de vista. Para ello deberíamos superar la mentalidad de secta, la mezquindad del pequeño grupito y la mirada autorreferencial. La nueva insurgencia argentina está todavía por construirse. Ese es uno de los grandes desafíos.

- Qué es lo que más le impresionó en las actividades políticas en las que usted participó recientemente?

- Sin ninguna duda lo que más me impresionó, ya que tenía vagas noticias pero ahora me lo he encontrado directamente, es la represión y la vigilancia que existe por parte del Estado español. ¡En plena Europa! Con calles limpias, coches caros y ropa de alto consumo… Me sentí como en los tiempos de mi adolescencia, a fines de la dictadura militar argentina, cuando mi padre me llevaba con amigos suyos, todos viejos militantes, y hablaban en voz bajita y susurrando para que nadie los oyera, con miedo permanente a la represión de los militares Videla o Pinochet. En Euskal Herria volví a tener aquella vieja sensación. Me sorprendió encontrarme y conversar con tanta gente que había estado presa y torturada, o que tenía actualmente hijos presos. No una persona sino muchas, realmente muchas. La prisión y la tortura vividas como algo “habitual”, como parte de la vida cotidiana. ¡Eso no es normal! Y menos en un Estado que se dice “democrático” y con políticos que van por el mundo —especialmente por América Latina y por mi país— dando cátedra y lecciones de “civilización” y “democracia”.

Recuerdo todas las veces que vino el juez Baltasar Garzón a la Argentina… Me da vergüenza ajena. Alguna vez con una novia lo vimos, de causalidad, en la Feria del Libro de Buenos Aires. Justo ahora todo el mundo está enojado en Buenos Aires (Argentina) porque viaja el escritor Vargas Llosa, de extrema derecha. Enojo justificado. ¿Y por qué nadie se enoja cuando viaja y visita nuestro país el juez Baltasar Garzón? ¿Es normal hacerse el distraído en la Audiencia Nacional cuando se incomunica a los presos, se los golpea y se los tortura como algo casi rutinario? ¿Es normal “horrorizarse” por lo que puede hacer algún político bestial en Asia o en África —o algún viejo dictador de décadas pasadas— pero asumir como absolutamente legítimo y legal aplicar torturas a los prisioneros políticos del pueblo vasco?

Sinceramente no me parece normal. ¿Por qué uno se horroriza de la tortura en los tiempos de la Inquisición (recuerdo haber visto alguna vez una muestra en un museo de México sobre la historia de la tortura que me hizo descomponer y vomitar)pero nadie, ni los grandes políticos, ni los grandes jueces ni los grandes periodistas se horrorizan cuando los torturados son vascos o también catalanes?

Sin embargo, debo confesar que también me sorprendió la tremenda solidaridad… encontrar por todos lados, en los balcones de cualquier barrio popular o incluso en algunos bares, la bandera de los presos políticos y las fotos de cada uno de ellos. En la Argentina también ha habido y todavía hay presos políticos —siempre los vamos a visitar—, pero no encontré nunca en los bares sus fotos ni sus banderas.

- ¿Como ha visto a la izquierda europea?

- Le advierto que no conozco a fondo esta problemática. Por lo poco que he podido observar en las distintas realidades sociales y políticas de la península ibérica, también en Europa conviven diversas corrientes y vertientes. Tras la hegemonía de la socialdemocracia y el eurocomunismo, hoy ambos en crisis, se percibe la necesidad de una nueva izquierda que retome lo más avanzado de la izquierda radical de los años 60 y 70 pero en un nuevo contexto de crisis mundial capitalista. No conozco en profundidad, pero esa necesidad aparece con un alto grado de complejidad.

He visto y convivido con distintas tendencias. Me ha llamado la atención la gran heterogeneidad de la izquierda que uno, quizás por prejuicios, suele atribuir únicamente a América Latina. Me da la impresión, quizás me equivoco, que también aquí conviven de manera tensionada una izquierda más institucional, absolutamente obediente del régimen estatal-electoral (en este caso no me atrevería a denominar régimen republicano burgués sino más bien… régimen burgués ¡monárquico!, porque increíblemente se sigue aceptando la existencia de un rey nombrado personalmente por el dictador, el generalísimo Francisco Franco). Esa vertiente más institucional se siente a sí misma como una izquierda progresista y protestona de un sistema que en el fondo considera como «democrático». Es quizás la heredera del eurocomunismo de Santiago Carrillo y la socialdemocracia, una vez que ésta “limpió” y expulsó a sus viejos dirigentes socialistas marxistas que venían de la guerra civil.

También hay otra vertiente que proviene política y culturalmente de la izquierda tradicional del Estado español pero que ha comenzado una seria revisión de sus fundamentos históricos, cuestionando los pactos de la transición, la aceptación de la bandera de Franco y la monarquía y entablando todo un arco potencial de alianzas plurales con la izquierda independentista. Finalmente pude observar la existencia de esa otra izquierda, la menos conocida en América Latina aunque muchas veces sea la más admirada desde lejos, que intenta sintetizar el marxismo radical y el comunismo con las perspectivas del independentismo revolucionario, tanto en Galiza, como en los países catalanes y sobre todo en la izquierda abertzale de Euskal Herria, donde a pesar de tanta represión se mantiene firme una izquierda con pretensiones radicales y gran consenso popular que no se subordina a lo “políticamente correcto”. Ojalá esas luchas no decaigan, no se diluyan ni se instititucionalicen definitivamente.

Yo he tenido oportunidad de visitar personalmente Guatemala y otros países de América Latina, luego de los acuerdos de paz de la década del ’90 que desmontaron a varias insurgencias, y pude observar como muchas promesas se evaporaron rápidamente mientras la burguesía retomó el mando de la situación, asumió el control político absoluto y volvió a tener las riendas en sus manos, ya sin protestas radicales ni insurgencias molestas que obstaculizaran su reproducción y acumulación del capital.

- ¿Como ve el futuro de nuestra lucha?

- A pesar de que algunos intelectuales se sienten algo así como los “médicos brujos” de la tribu, como si tuvieran acceso a una verdad absoluta a la que el común de los mortales no accedemos, una especie de oráculo que vaya a saber uno cómo consultan, lamentablemente no tengo una bola de cristal para adivinar el futuro. Sin embargo, me da la impresión, por lo poco que conozco al respecto, que en la perspectiva de coordinación y convergencia de la nueva izquierda que se propone desmontar las bases políticas y teóricas del eurocomunismo con la izquierda radical del independentismo revolucionario está el futuro de la revolución socialista por estas tierras, que se encuentran un poquito lejos de Nuestra América, pero que están igualmente sometidas a la dominación del sistema mundial capitalista.

Aunque estemos a ambos lados del agua, con un inmenso océano de por medio, nuestra lucha es la misma en ambos continentes (y en todo el mundo), cada uno con sus tradiciones y su cultura, pero con un horizonte futuro en común. Bien valdría la pena compartir experiencias para aprender y coordinar futuras rebeldías y revoluciones. Quizás me equivoco, pero al menos eso es lo que pienso y creo.

sábado, 5 de marzo de 2011

La economia al borde de un nuevo derrumbe.



Economistas reconocidos como Nouriel Roubini han advertido que la economía mundial podría derrumbarse y que ningún país tiene recursos como para realizar una nueva operación de rescate como la que se llevó adelante en 2008. En el mundo estamos viviendo una espiral inflacionista, sube el petróleo y el gas, el oro, otros minerales y materias primas y los alimentos.

Detrás de estas subidas de precios encontramos la política de ‘quantitative easing’ de la Reserva Federal norteamericana, es decir la producción de trillones de dólares, para llevar a cabo inyecciones de masas monetaria, desde que comenzó la crisis financiera. La Reserva Federal de Estados Unidos, que dirige Ben Bernanke, intenta superar la Gran recesión que dura màs de tres años, con una política de creación masiva de dinero en circulación, que aumenta los precios en todo el globo. El petróleo, comenzó una rápida escalada de precios, incluso antes de las primeras movilizaciones populares en Egipto.[1]

Muchos países subdesarrollados, ahora llamados ‘emergentes, se han beneficiado de los altos precios de las commodities, por supuesto más sus clases dirigentes en esas regiones caracterizadas por la pésima distribución de los ingresos. Al mismo tiempo, según la FAO (Organización de Agricultura y Alimentación de la o­nU), los pobres están siendo fuertemente impactados por el alza de los alimentos. Un par de datos sirven para aquilatar la importancia de la alimentación en el gasto familiar, en China, la compra de alimentos representa cerca del 40% del gasto familia, y en la India cerca del 50%. En los países desarrollados, los hogares gastan solamente un décimo de sus ingresos en alimentos.

De acuerdo con la FAO: “En los últimos 50 años la producción mundial de alimentos ha aumentado de forma vertiginosa, incluso más que la tasa de la población mundial. Entre 1990 y 1997 la producción per cápita de alimentos creció casi un 25 %, sin embargo, en el mundo aún pasan hambre 830 millones de personas, aproximadamente una de cada siete, lo cual representa a una población mayor a la que vive en Europa. El problema del hambre, como fenómeno grave y generalizado, no se debe a la escasez de alimentos, sino a la pobreza de las poblaciones afectadas, quienes carecen de los medios para adquirirlos.”

Un reporte del Banco japonés Namura, indicó una lista de 25 países con los mayores riesgos de inestabilidad como consecuencia de las alzas de alimentos. Entre ellos figuran: Tunez, Egipto, Marruecos, Nigeria, El Libano, India, Pakistan, China, Hong Kong, y Vietnam.

El alto precio del petróleo podría ser la causa inmediata de la próxima crisis, en un contexto en el que aún seguimos sufriendo las consecuencias de la Gran Recesión.

El alza de los precios de los hidrocarburos tiene un efecto en cascada sobre el resto de los precios, se trata de un precio relativamente inelástico, por lo que la subida se traduce en un efecto inmediato restrictivo sobre la demanda.

El 2 de julio de 2008 el barril de crudo alcanzó su precio más alto con USD $147,
El 2 de enero de 2009 había descendido hasta USD $34. Así que puede decirse, que el mayor estímulo para la economía mundial no provino del rescate masivo del sistema financiero, ni de las gigantescas inyecciones de dinero fresco, sino de la caída sistemática del precio de los hidrocarburos. Ahora puede afirmarse que la era del petróleo barato ha llegado a su término.

En una entrevista al diario español La Vanguardia del 3 de diciembre de 2009, el economista Jeff Rubin señalaba que “Fue el agotamiento del petróleo y no las hipotecas basura la verdadera causa de la crisis. Nos han hecho confundir síntoma con enefermedad, y aunque nadie sepa exactamente cuanto petróleo queda ni cuando se acabará lo que queda claro es que el petróleo barato si se ha acabado y desencadenará una cadena de consecuencias”

La crisis de la deuda, los efectos recesivos de los recortes del gasto social y de los salarios, la ola de movilizaciones y huelgas en Europa, los levantamientos populares en el mundo arabe, y sus efectos más allá, el alza del precio del petróleo, de los alimentos y de otras commodities, anuncian que estamos entrando en una nueva fase de la crisis económica y social, y que la Gran Recesión no es un fenómeno pasajero, sino que el mundo capitalista entro en una fase recesiva de muchos años.

El alto desempleo, la inflación de alimentos y productos basicos, las presiones del FMI para que se apliquen más recortes de gasto social y se reduzcan aún más los niveles de vida de la gente, estan en la base de la agitación social que se extiende por el mundo.

El levantamiento popular en Túnez, que provocó la caída de la dictadura, se extendió a Egipto donde puso fin a la dictadura de Mubarak, y luego a todo el mundo árabe. En estos días se descompone el régimen de Gadafi en Libia. En Arabia Saudita, el gobierno debió ‘comprar’ a la población con grandes transferencias de dinero a los hogares, y de momento consiguió parar las protestas. Todas las dictaduras de los países árabes, incluida después de la ‘normalización’, el régimen de Gadafi, mantenían buenas relaciones con los países capitalistas desarrollados. Estados Unidos y la Unión Europea les daba legitimidad, los consideraba regímenes estables, muchos de los dictadores incluso eran miembros de la Internacional de partidos socialdemócratas, de la cual ahora están siendo rápida, pero tardíamente, marginados.

Pero la rebelión popular no se ha limitado a los países árabes, el ejemplo del levantamiento de la población de Tunez y de Egipto, se extendió al conjunto de los países árabes, y traspasó sus fronteras, las protestas llegaron hasta Irán, e incluso a China. Un analista internacional, al ser consultado por las consecuencias de la rebelión en curso en Libia, señaló que tendría consecuencias serias, en primer lugar para Italia, ya que Libia le suministraba el 25% de petróleo y gas, pero que lo que realmente debía preocupar era la extensión del movimiento a China.

El miércoles pasado tuvo lugar en Grecia la octava huelga general de 24 horas, desde enero de 2010,en protesta contra las draconianas medidas de austeridad que el gobierno del PASOK, acordó con las potencias europeas y el FMI, a cambio de los préstamos de emergencia que evitaron a última hora el cese de pagos, en mayo. Las informaciones indican que fue también una de las huelgas más masivas. La economía griega se paralizó, el transporte público, puertos, telecomunicaciones y la industria eléctrica se encontraban entre los sectores completamente detenidos. Incluso los propietarios del pequeño comercio se unieron mayoritariamente a las protestas. La manifestación central convocada en Atenas, convocó más de 100.000 personas según la agencia Reuters.

Las medidas de austeridad contra los trabajadores y los servicios de la población que continúa llevando adelante el gobierno griego, han profundizado la crisis económica. El Producto Interno Bruto disminuyó en un 6% en el último trimestre de 2010.

La situación social en Grecia es explosiva, pero no es el único país europeo con amplias protestas de trabajadores y jóvenes. En Gran Bretaña, en un fenómeno inédito en décadas los jóvenes entraron en una ola de protestas masivas, ha habido gigantescas manifestaciones y huelgas en Portugal, España y Francia. Manifestaciones masivas en Italia...

¿Porqué sube el precio del cobre y de otros commodities?
Las dos principales teorías para explicar las grandes subidas del precio del cobre están basadas en el crecimiento y la inflación, y la combinación de ambas ideas: los bancos Chinos prestaron sumas enormes de dinero para contrarrestar la recesión de 2008, lo cual impulsó el crecimiento del PIB así como la compra especulativa de commodities, acciones y propiedad inmobiliaria.

El gobierno central chino quiere diversificar sus reservas, del dólar, y los recursos naturales son una buena manera de reducir las reservas en dólares.

SimonHunt, president de SimonHuntStrategicServices, dijo ya en Julio de 2009 que los inversionistas embarcaban cobre hacia China con el objetivo de almacenarlo, y esto no aparece en el sistema de reportes. Si este es el caso, los inversionistas deben estar entendiendo equivocadamente las importaciones de cobre por China como demanda industrial en lugar de demanda especulativa.

Entonces, como explicación a la subida de precios hay que añadir un componente especulativo; los capitales de inversión que han encontrado una salida en los mercados de commodities y sus derivados, tras el derrumbe de los nichos de inversión de alta rentabilidad en los países desarrollados, con el estallido de las burbujas. Esto ha provocado sobretodo la subida de precios en los mercados de materias primas, agrícolas de alimentos.

Los Estados Unidos pueden permitirse aumentar la masa monetaria con mayor libertad que cualquier otra economía, por el doble papel del dólar, como moneda interna de la economía norteamericana, y como divisa internacional, lo que significa que una parte de la inflación producto del aumento de dinero, se exporta a otros países.

China ha mantenido su moneda vinculada con el valor del dólar, para mantenerlo ha debido seguir, a los Estados Unidos en la producción de dinero. Pero en la medida que crece la amenaza inflacionaria, que en gran parte es una exportación de Estados Unidos producto de su política de dólar barato, China, India y otros paises han subido sus tasas de interés, y aplicado restricciones al crédito, dando por terminado dos años de expansión del crédito sin parangón.

El temor que la India, pero especialmente China, que es la gran economía con más rápido crecimiento, una recesión como resultado de esta política de restricción cuantitativa de la masa monetaria ha alarmado a los especuladores globales. No es una cuestión menor si se considera que el FMI estima que por cada punto de caída en el PIB de China se reduciría el PIB Mundial en casi 0.5 por ciento.